Constructivismo es todo proceso de enseñanza-aprendizaje activo, basado en la reflexión de las personas, de manera que el educando va construyendo mentalmente su entendimiento de la realidad, con base al conocimiento previo y a las nuevas experiencias, a semejanza de una construcción edificada a partir de sus cimientos. El constructivismo parte de la responsabilidad del sujeto sobre su propio proceso de aprendizaje.
Para comprenderlo mejor debemos plantear una pregunta que ha preocupado a los filósofos de todos los tiempos, ¿Cómo se adquiere el conocimiento?, a lo cual el constructivismo, como escuela del conocimiento, responde concibiendo el aprendizaje como un proceso único y personal que se da entre el sujeto y el objeto a conocer, y coloca al educador como facilitador de dicho proceso.
La propuesta constructivista parte de la relación establecida por el sujeto con el objeto del conocimiento y la manera como éste desarrolla su actividad cognoscitiva. Cada uno de nosotros —maestros, padres y, claro: nuestros alumnos— somos responsables de aquello que queremos aprender o "intentamos aprender". Lo hacemos a través de lo que percibimos con nuestros sentidos y nuestra mente registra e incorpora a otros conocimientos previos. Con lo anterior, el nuevo conocimiento queda asimilado y acomodado a lo que previamente ya sabíamos y que determinó nuestra forma de mirar.
El concepto de aprendizaje significativo es tan importante dentro del constructivismo, pues todos hemos experimentado que al mirar vemos primero aquello que nos interesa o llama más nuestra atención y dejamos de ver lo que no es importante para nosotros.
¿Qué significa significativo?
El manejo de los conocimientos que adquirimos, al ser percibidos por una o varias vías preceptúales, si son importantes para nosotros los registramos e incorporamos; es decir los guardamos en la memoria. Este proceso sólo se da cuando los conocimientos "son interesantes y adecuados", es decir tienen un significado para nosotros; en otras palabras cuando sus propiedades son afines a nuestra necesidad de aprender.
En este asimilar lo que nos es propio y afín, es donde adquiere un papel primordial lo que llamamos el contexto; es decir lo que rodea el conocimiento y determina en gran parte las conexiones de lo que guardamos y acomodamos las cosas: las redes donde quedan ubicados los datos. El contexto que rodea a cada objeto de conocimiento y el lugar o red donde lo engarzamos o colocamos se basa en nuestras experiencias previas.
En la medida que nuestro aprendizaje es acorde con nuestros intereses, motivaciones y emociones y enseñado de forma paulatina y sistemáticamente en la escuela, el orden de nuestras redes será más adecuado para utilizarlos con otros conocimientos nuevos, ampliando la red o combinándola con otras. En la unión de una red con otra es como se va integrando el conocimiento más general y completo.
Las características personales del sujeto influyen definitivamente: cada maestro sabe que sus alumnos tienen diferentes niveles de desarrollo intelectual, distinta moral, pensamiento crítico o aceptación de lo que escuchan. Cada uno tiene una forma de estudio única y capacidad de reflexión sobre sí mismo y su medio, sus propias motivaciones y responsabilidad sobre el estudio, disposición para aprender y cooperar por el bien colectivo.
....El arte de ser un facilitador estriba en encontrar las fórmulas que ayuden, al grupo en general y a todos y cada uno en particular, a construir su aprendizaje.
Bibliografía:
• Díaz Barriga, Arceo Frida y Gerardo Hernández Rojas: Estrategias docentes para un aprendizaje significativo, México, Editorial Mc Graw Hill, 1998.
• Coll, César: Un marco de referencia psicológico para la educación escolar: La concepción constructivista del aprendizaje y de la enseñanza, en el libro Desarrollo psicológico y educación II, Madrid, Editorial Alianza, 1990.
• Zubiría Remy, Hilda Doris: El constructivismo en los procesos de enseñanza aprendizaje en el siglo XXI, México, Editorial Plaza y valdés, 2004.
martes, 15 de diciembre de 2009
domingo, 13 de diciembre de 2009
LA ERA DEL APRENDIZAJE
Muchas áreas de la actividad humana –la medicina, el transporte, el ocio, etc.- han sufrido cambios sustanciales gracias a la ciencia y tecnologías modernas. Pero un área que apenas ha cambiado es la escuela. ¿Por qué?
A menudo se dice que actualmente nos encontramos en la era de la información o más bien debería dominarse la era del aprendizaje, ya que la cantidad de cosas que se aprenden en este mundo es mucho mayor que en el pasado. No hace mucho tiempo, y aún es así en muchas partes del mundo, los jóvenes aprenden las destrezas que van a necesitar en su trabajo para el resto de sus vidas. Ahora, existen muchas personas empleadas en oficios que no existían cuando nacieron. La aptitud más importante para determinar que camino va a seguir una persona en su vida ha pasado a ser ya la de aprender nuevas destrezas, aprender nuevos conceptos, enjuiciar nuevas situaciones, hacer frente a lo inesperado. Y esto será cada vez más cierto en el futuro: LA CAPACIDAD DE COMPETIR ES LA CAPACIDAD DE APRENDER.
El poder competitivo de una nación en el mundo moderno es directamente proporcional a su capacidad para aprender, a la combinación de esa capacidad en los individuos y en las instituciones de la sociedad.
Japón es un caso notable en el mundo contemporáneo de nación que ha construido su éxito sobre la capacidad para aprender de la sociedad – la capacidad y voluntad de las instituciones y de los individuos por aprender -.
La velocidad del cambio en el lugar de trabajo no es el único factor que incide en la creciente importancia de la capacidad de aprender. El que nuestras acciones tengan consecuencias a escala global hace aún más urgente la necesidad de comprender lo que estamos haciendo. La destrucción de las capas superiores de la atmósfera, la crisis del SIDA, la explosión demográfica, la descomposición social en las ciudades y pueblos, la difícil situación en el continente africano y, en general, todo lo que ocupa los titulares de los periódicos son ejemplos de algo mucho peor que se nos puede venir encima si los seres humanos no cobramos el suficiente ánimo para aprender, como no lo habíamos hecho hasta hora, nuevas maneras de pensar.
Dentro de las tendencias actuales, la tecnológica; la misma revolución tecnológica responsable de esa imperiosa necesidad de mejorar el aprendizaje también nos ofrece los medios para actuar de forma efectiva. Las tecnologías de la información, de la televisión a las computadoras y cualquier combinación de las mismas, nos abren un amplio abanico de oportunidades para tomar medidas en la mejora de la calidad del entorno de aprendizaje, que no es más que el conjunto de condiciones que contribuyen a que el aprendizaje vaya tomando forma en el trabajo, en la escuela y en el juego. La mayor contribución de las nuevas tecnologías a la mejora del aprendizaje se centra en la creación de medios personalizados capaces de dar cabida a una amplia gama de estilos intelectuales. Son los niños los que más visiblemente han puesto de manifiesto el poderoso efecto de unos medios adecuados a sus preferencias intelectuales; son ellos quienes pueden beneficiarse más, pero son ellos también quienes tienen más que ofrecer.
En todo el mundo los niños han iniciado un largo y apasionado romance con las computadoras, con ellos llevan a cabo todo tipo de actividades, aunque la mayor parte del tiempo la dedican a jugar, utilizan las computadoras para escribir, dibujar, comunicarse, para obtener información. Algunos los utilizan para ampliar su círculo de relaciones, y contradictoriamente otros los utilizan para aislarse.
Este romance es más que un simple deseo de hacer las cosas con las computadoras, introduce también un elemento de posesividad y, aun más importante, de afirmación de la identidad intelectual. Son la generación de las computadoras.
¿Qué hay detrás de éste romance? ¿Hacia dónde se dirige? ¿Pueden las viejas generaciones canalizarlo hacia formas constructivas o destructivas? ¿Cómo afecta al aprendizaje la relación entre niños y computadoras?
Llegar a comprender esta relación será crucial para nuestra capacidad de configurar el futuro.
En el mundo moderno es preciso pensar en el cambio educativo como algo que incumbe a todos los sectores de la sociedad.
Seymour Papert [2004]
A menudo se dice que actualmente nos encontramos en la era de la información o más bien debería dominarse la era del aprendizaje, ya que la cantidad de cosas que se aprenden en este mundo es mucho mayor que en el pasado. No hace mucho tiempo, y aún es así en muchas partes del mundo, los jóvenes aprenden las destrezas que van a necesitar en su trabajo para el resto de sus vidas. Ahora, existen muchas personas empleadas en oficios que no existían cuando nacieron. La aptitud más importante para determinar que camino va a seguir una persona en su vida ha pasado a ser ya la de aprender nuevas destrezas, aprender nuevos conceptos, enjuiciar nuevas situaciones, hacer frente a lo inesperado. Y esto será cada vez más cierto en el futuro: LA CAPACIDAD DE COMPETIR ES LA CAPACIDAD DE APRENDER.
El poder competitivo de una nación en el mundo moderno es directamente proporcional a su capacidad para aprender, a la combinación de esa capacidad en los individuos y en las instituciones de la sociedad.
Japón es un caso notable en el mundo contemporáneo de nación que ha construido su éxito sobre la capacidad para aprender de la sociedad – la capacidad y voluntad de las instituciones y de los individuos por aprender -.
La velocidad del cambio en el lugar de trabajo no es el único factor que incide en la creciente importancia de la capacidad de aprender. El que nuestras acciones tengan consecuencias a escala global hace aún más urgente la necesidad de comprender lo que estamos haciendo. La destrucción de las capas superiores de la atmósfera, la crisis del SIDA, la explosión demográfica, la descomposición social en las ciudades y pueblos, la difícil situación en el continente africano y, en general, todo lo que ocupa los titulares de los periódicos son ejemplos de algo mucho peor que se nos puede venir encima si los seres humanos no cobramos el suficiente ánimo para aprender, como no lo habíamos hecho hasta hora, nuevas maneras de pensar.
Dentro de las tendencias actuales, la tecnológica; la misma revolución tecnológica responsable de esa imperiosa necesidad de mejorar el aprendizaje también nos ofrece los medios para actuar de forma efectiva. Las tecnologías de la información, de la televisión a las computadoras y cualquier combinación de las mismas, nos abren un amplio abanico de oportunidades para tomar medidas en la mejora de la calidad del entorno de aprendizaje, que no es más que el conjunto de condiciones que contribuyen a que el aprendizaje vaya tomando forma en el trabajo, en la escuela y en el juego. La mayor contribución de las nuevas tecnologías a la mejora del aprendizaje se centra en la creación de medios personalizados capaces de dar cabida a una amplia gama de estilos intelectuales. Son los niños los que más visiblemente han puesto de manifiesto el poderoso efecto de unos medios adecuados a sus preferencias intelectuales; son ellos quienes pueden beneficiarse más, pero son ellos también quienes tienen más que ofrecer.
En todo el mundo los niños han iniciado un largo y apasionado romance con las computadoras, con ellos llevan a cabo todo tipo de actividades, aunque la mayor parte del tiempo la dedican a jugar, utilizan las computadoras para escribir, dibujar, comunicarse, para obtener información. Algunos los utilizan para ampliar su círculo de relaciones, y contradictoriamente otros los utilizan para aislarse.
Este romance es más que un simple deseo de hacer las cosas con las computadoras, introduce también un elemento de posesividad y, aun más importante, de afirmación de la identidad intelectual. Son la generación de las computadoras.
¿Qué hay detrás de éste romance? ¿Hacia dónde se dirige? ¿Pueden las viejas generaciones canalizarlo hacia formas constructivas o destructivas? ¿Cómo afecta al aprendizaje la relación entre niños y computadoras?
Llegar a comprender esta relación será crucial para nuestra capacidad de configurar el futuro.
En el mundo moderno es preciso pensar en el cambio educativo como algo que incumbe a todos los sectores de la sociedad.
Seymour Papert [2004]
Etiquetas:
aprendizaje,
articulos,
elearning,
enseñanza,
tecnologias
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
